06 junio 2010

Interacciones, colaboraciones, trans-acciones con Daniel Silvo.



Conocí a Daniel en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Lo contacté por Facebook y quedamos en encontrarnos allí para que me mostrara la residencia. 

Cuando llegué paseamos un poco por el parquecito y charlamos un rato mientras yo fumaba en uno de los bancos. Habíamos intercambiado un par de emails previamente, pero ahí en ese banco hablamos por primera vez de lo que cada uno estaba haciendo. Yo le conté de mi proyecto de investigación, y entablamos una linda charla sobre la idea de transacción y la economía en las relaciones humanas. Luego él me contó de sus origamis con billetes. Me contó que quería distribuir unos instructivos en la calle, para que cualquier hijo de vecino pueda hacer su origami en la cola del banco o en la parada del autobus. Me gustó la imagen. Le hablé de Gustavo Romano y su comercio con el tiempo, le hablé también de Estanislao Florido y su insectario de billetes de metro.



También le pedí que me hiciera uno le dí un billete de 10 euros. Lo convirtió en un hermoso pavo real. Llegué a Valencia con el pavo real guardado en mi billetera, y cuando me tocó ir a ejercer el valioso oficio de camarera a la cafetería de los cines Babel me lo llevé y le hice fotos posando en la caja registradora y en los platitos espejados donde llevamos la cuenta a las mesas.

Se las mandé a Daniel con un email en el que le agradecía su amabilidad ese día en Madrid, y él me contestó entusiasmado: le habían gustado las fotos y me preguntaba si podía usarlas para un libro que estaba armando, o algo así. Por supuesto que sí, para eso las saqué -le dije-, por si te servían.

También me dijo: ¡Cómo hiciste para acceder a una caja registradora!


Fácil, basta ser camarera y se tiene acceso directo al capital de los clientes y al del propietario. Sí, sí, otro servicio de mensajería, diría Serres -y yo repetiría hasta verlo reflejado en el mundo entero.

Ese día en el banco de la residencia hablamos de los favores y las retribuciones, de las transacciones afectivas, simbólicas, materiales e inmateriales, y de cómo siempre cuando hay algo que va también hay algo que viene, de la índole que sea. Y los dos sonreímos.




2 comentarios:

Daniel Silvo dijo...

jajaja, relindas tus fotos, sí!
pobre pavo real, aplastado por la pinza de los billetes de la caja registradora.
un beso, que sigas bien!
p.d. aún no salió la convocatoia de becas de la residencia, no sé cuándo saldrán. Y han recortado presupuesto a la mitad este año, por lo que hay la mitad de becas :(
besos!

G. Aguiar Masuelli dijo...

uhhh!! nooo!!! en serio???
qué bajón!!