09 diciembre 2009

pequeñito y fragmentado homenaje a la plaza


Históricamente, la plaza pública ha servido como espejo del estado de ánimo de la población, por lo que todo placero, todo su ocasional habitante, imprime en ella -aunque sea fugazmente- el tono anímico con el que esté vibrando en ese momento.
Según los horarios, el público de la plaza varía, las conversaciones cambian, los gestos y las acciones tienen objetivos diferentes. Según los días de la semana, según las estaciones, los años y las décadas, la plaza cambia su sentido por y para quien la pise.
Escenario de paseos dominicales, fugas de colegio, protestas populares, rincón de amor, espacio de meditación, de juego o de melancolía, la plaza muta y se reinventa con el paso de cada uno de sus hacedores.

Fragmento de texto escrito para "El placero (nunca está solo)", proyecto de obra de Hernán Bula.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Como te llamo,Guada,Lupe,señorita Aguiar? Soy Miguel Ángel,el que va a veces al resantaurante-bar en que trabajas.Ya te dije que visité tu blog y me gustó tu idea de la teletransportación,aunque despues de tantos intentos empiezo a sospechar que hay gato encerrado en todo esto.
También he visto que publicaste un artículo relacionado con el proyecto de "consciencia global".Bien,no está de más hacer publicidad de algo ,a priori, tan revolucionario.
Tan sólo queria felicitarte por tu extenso blog y esperar volver a vernos algún día por aquella máquina de "exquisito" café.
Por cierto,si encuentro alguna noticia que me llame la atención te la haré saber.Chao.

Guadalupe Aguiar dijo...

Bueno, muchas gracias por la felicitación. Saludos